Por Mariela Fullana Acosta – ELNUEVODIA.COM

El director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, Maximiano Valdés, reflexiona sobre la importancia de la principal orquesta del país y repasa lo que representó la pasada edición del Festival Casals

La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) celebra este año seis décadas con la satisfacción de haber cumplido su misión cultural y educativa, pero con la incertidumbre de un futuro incierto, en un país donde la crisis económica se ha agudizado tras el embate del huracán María.

Cuando la agrupación fue fundada en 1958 por el maestro Pablo Casals, su misión fue educar y formar a un público con respecto a ese lenguaje universal que es la música. Desde ese entonces, la principal orquesta del país ha mantenido ese compromiso inalterado, cumpliendo una función cultural y social importante.

Así lo ha demostrado con el proyecto “La música transforma”, con el que ha realizado múltiples conciertos gratuitos en diversos pueblos afectados por el huracán María. Y así también lo ha hecho con la recién edición del Festival Casals, en el cual los músicos de la orquesta volvieron a brillar, demostrando su gran calidad interpretativa.

Pero la gran interrogante es qué pasará con la principal orquesta del país en este nuevo escenario pos-María.

El director titular de la OSPR, Maximiano Valdés, entiende que las reducciones presupuestarias vendrán, pero que la orquesta permanecerá, pues es fundamental para el presente y futuro de la isla.

“Yo pienso que, sobre todo desde que yo estoy en Puerto Rico, hay una situación económica difícil y que se ha agravado tremendamente con lo del huracán. Esto nos ha afectado a todos. Yo creo que hay poco tiempo para pensar desde un punto de vista de quién tiene la responsabilidad política. Nosotros las cosas las hacemos lo mejor que podemos y no somos noticia negativa, al contrario, somos una noticia positiva. De modo que, en ese sentido, quizás no se presta toda la atención que se debiera a instituciones que cumplen un rol cultural tan importante. Pero para eso estamos nosotros, para asegurarnos de que esa importancia se le dé y que sigamos trabajando y protegiendo estas instituciones”, compartió el maestro chileno, quien hace diez años conduce la principal orquesta del país.

Señaló que ha tenido muy buenas relaciones tanto con los gobernadores pasados como con el actual, Ricardo Rosselló, y que se ha sentido escuchado y apoyado, por lo que espera que ese compromiso se mantenga. Dijo, además, que confía en los sectores de la sociedad civil que se han manifestado para salvaguardar instituciones como la OSPR.

“La Orquesta Sinfónica, el Festival Casals y el Conservatorio de Música de Puerto Rico (todas fundadas por don Pablo Casals) son instituciones nacionales que reflejan la historia de la música en Puerto Rico, que es una isla que se caracteriza por la música y que es conocida internacionalmente por la música, sea en el ámbito clásico que en el ámbito popular. Estas instituciones definen la personalidad de Puerto Rico en elárea de la música. Por consiguiente, es fundamental de que el compromiso sea transversal de todas las fuerzas políticas y de toda la gente que trabajamos en cultura, en salvar y proteger estas instituciones”, puntualizó.

Recalcó que, aunque entiende que los recortes presupuestarios puedan venir, es importante que los músicos del país tengan un espacio donde desarrollarse profesionalmente, como lo es la OSPR y el Festival Casals, pues “no se puede privar a un país de este acervo cultural tan fundamental y sobre todo que ha tenido tanto éxito en la cultura puertorriqueña”.

Valdés enfatizó en la labor de los músicos de la principal orquesta del país, la cual trabaja anualmente en programas musicales sociales, en conciertos de película y música popular, en los conciertos de abono y finalmente en el Festival Casals.

“Esta institución es indispensable en la vida puertorriqueña y en la vida de cualquier país. Yo diría que la Sinfónica es más indispensables que muchas otras orquestas, puesto que cumplen un papel nacional que otras orquestas no cumplen. Esta no es una orquesta que está encerrada. Hemos empezado a salir cada vez más, (sobre todo después del huracán María) y he visto en la cara de las personas el orgullo que sienten cuando tocamos en plazas de pensar que esto es un organismo que de alguna manera les pertenece”, compartió el director titular.

Satisfecho con el Casals

Cuando hace una década el maestro Valdés llegó al país para dirigir la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, se encontró con una orquesta que tenía un enorme potencial, pero que necesitaba un trabajo en profundidad.

Desde ese momento, Valdés asumió un compromiso con la agrupación y comenzó a trabajar junto con los músicos para mejorar la calidad musical y lograr que expresaran la voz de cada compositor en las piezas que interpretaban. Una decisión que tomó, por razones presupuestarias, pero también pensando en el desarrollo de los músicos fue que la OSPR estuviera a cargo del Festival Casals.

“Quería poner a mi orquesta en posición de trabajar con grandes maestros y decidimos que las orquestas (invitadas) por ahora no pueden venir porque inciden bastante en el repertorio y porque precisamente al tener la Sinfónica como orquesta del festival, me permite que ellos crezcan trabajando con directores de mucho prestigio”, abundó.

Hoy, el director titular afirma con satisfacción y orgullo que Puerto Rico cuenta con una “orquesta importante”, la cual sigue creciendo, como se demostró en la reciente edición del Festival Casals, que se celebró del 28 de febrero al 17 de marzo, bajo grandes retos.

Hasta el pasado mes de diciembre el maestro Valdés desconocía si el evento podía llevarse a cabo, debido al embate del huracán María. Pero el festival finalmente se pudo lograr con un presupuesto de $600,000. Aunque hubo cambios de última hora en la programación anunciada, ya que el maestro catalán Josep Pons no pudo acudir por problemas de salud y se tuvo que cancelar la zarzuela “La gallina ciega” por complicaciones con el visado de los músicos españolesde la Ópera Cómica de Madrid, la evaluación del maestro Valdés es que los conciertos celebrados fueron de alto nivel.

“Estamos todos satisfechos de lo que se presentó. Fue un esfuerzo bastante grande, hecho un poco a última hora y creo que el público que asistió en todos sentidos manifestó su alegría de haber participado en conciertos que fueron muy exitosos”, comentó.

El repertorio de esta 62 edición del Casals incluyó obras clásicas, como el doble concierto para violín de Johannes Brahms y la séptima sinfonía de Ludwig van Beethoven, así como piezas puertorriqueñas como la “Sinfonía Núm. 4” de Roberto Sierra.

“Me he ocupado de que los compositores vivos y pasados puertorriqueños tengan un sitio en el festival y que la música contemporánea también la tenga. Eso es algo que ha sido parte de mi visión como director artístico de la Orquesta Sinfónica y del Festival Casals desde que estoy en Puerto Rico”, dijo, toda vez que enfatizó que también ha procurado que haya presencia de cantantes, directores (las ocasiones que se puede) y hasta de grupos teatrales como Y no había luz.

Comentó que con lo que está en deuda es con el repertorio latinoamericano y caribeño, pero que lo tiene muy presente. “Naturalmente, pretendo incluirlo cuando el contexto del programa lo permita, pero como dije, los conciertos son pocos y la mayoría de las veces los maestros (invitados) insisten en dirigir obras específicas”, agregó el maestro en cuanto al repertorio.

Valdés, por otro lado, adelantó que ya se están preparando para la próxima edición del Casals y que la zarzuela “La gallina ciega” se presentará el próximo mes de junio en una fecha por anunciar. Antes de concluir, el maestro extendió una invitación al público para “reponer al festival en el lugar que se merece”, e hizo un llamado al gobierno para que coloque este evento musical en el centro de una política de turismo.

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