Ponencia P.S. 1556

30 de mayo de 2016

 

Memorial Explicativo de la Corporación del Centro de Bellas Artes de Puerto Rico sobre el Proyecto del Senado 1556 de la autoría de los senadores Hon. Ramón Luis Nieves y Hon. José Nadal Power, para la consideración de la Comisión para el Desarrollo de la Región Metropolitana de la Cámara de Representantes.

“Para crear la Ley para la Revitalización Económica, Social y Cultural de Santurce”, derogar la Ley Núm 148 de 4 de agosto de 1988, según enmendada conocida como “Ley de rehabilitación y Desarrollo Integral de Santurce”, y la Ley 178- 2000, según enmendada conocida como “Ley Especial para la Creación del Distrito Teatral de Santurce”, y para enmendar los Artículos 3,4 y 6 de la Ley 145-1995 según enmendada conocida como “Ley para crear un Grupo de Trabajo Interagencial Especial en el Sector Playita del Barrio Santurce”, y para otros fines”

 

Agradecemos a la Comisión para el Desarrollo de la Región Metropolitana de la Cámara de Representantes la invitación para presentar nuestros comentarios y recomendaciones sobre el Proyecto de Ley del Senado 1556 sobre la revitalización de Santurce.

Este proyecto de ley se propone derogar dos leyes habilitadoras relacionadas con el desarrollo social, cultural y económico de Santurce y enmendar varios artículos relacionados con la creación de un grupo de trabajo interagencial para el Sector Playita de Santurce.

El Centro de Bellas Artes se inserta de manera particularmente significativa en este proyecto de revitalización, como primer centro cultural y artístico de Puerto Rico y como uno de los ejes principales de la vida cultural, social y económica de Santurce.

Bellas Artes es un land mark arquitectónico en el paisaje urbano de Santurce. A nuestro complejo de cuatro salas asisten aproximadamente 270 mil personas anuales. Es el único taller de trabajo que emplea a cientos de artistas, técnicos, diseñadores, maquillistas y empleados. Opera siete días a la semana y días feriados en horarios diurnos y nocturnos y tiene un efecto económico expansivo en su periferia que beneficia a los pequeños comerciantes del área.  Bellas Artes es, en este sentido, una pequeña ciudad de las artes en el corazón del distrito cultural de Santurce. Le proporciona a la ciudad empleos, masa crítica y calidad de vida, aspectos fundamentales para el tipo de desarrollo urbano que conocemos como ciudad habitable.

Este proyecto de ley,  debe  beneficiarnos cualitativa y cuantitativamente, toda vez que el desarrollo de Santurce -su revitalización social,  cultural y económica- contribuye al desarrollo del Centro de Bellas Artes y, por consiguiente, nuestro crecimiento favorecerá proporcionalmente el desarrollo de la ciudad. Un Bellas Artes fortalecido es un anclaje seguro para afianzar el progreso y mejoramiento de la ciudad, tanto para sus residentes como para los visitantes.

Dicho esto, queremos hacer las siguientes recomendaciones con la esperanza de evitar que dentro de cinco años estemos volviendo sobre la noria de derogar, enmendar y crear otro proyecto de ley con los mismos o parecidos fines.

Santurce es probablemente una de las ciudades que más legislación y órdenes ejecutivas de toda índole se han realizado. Esta saturación de estatutos y reglamentaciones que inevitablemente desembocan en inercia gubernamental y burocracia es el peligro que a nuestro modo de ver podría correr este proyecto de ley.

Las ciudades nacen, crecen, envejecen y renacen de manera orgánica y mecánica. Son entes vivos. Tienen su propio ritmo, su identidad e idiosincrasia y reaccionan conforme a las acciones de sus gobiernos. Una ciudad es como una caja china, con muchas ciudades en una: cada barrio, cada sector y distrito, cada suburbio conforman un tejido social muy característico, fuerte y frágil al mismo tiempo. Legislar y planificar para el desarrollo de una ciudad es un ejercicio de gran complejidad y responsabilidad social. Lo mismo podemos decir si no legislamos ni planificamos. Construir una autopista, por ejemplo, puede ser perfectamente una medida de desarrollo urbano que,  al mismo tiempo, puede resultar en el desplazamiento de cientos de barriadas con las consecuencias sociales que esto supone. La modernidad no solo construye y renueva avenidas, calles y edificios, sino también genera ruinas, decadencia y abandono.  No hay más que ver las avenidas Ponce De León y Fernández Juncos, estampas penosas de una modernidad que tratamos de maquillar con el grafiti.

El proyecto de ley 1556, subsume otras legislaciones con el fin de consolidarlas en una sola ley orgánica y esto a prima facie nos parece no solo correcto, sino necesario pues de lo contrario habría redundancia en las legislaciones. No obstante, nos preocupa el universo que pretende abarcar, no por el hecho de que no sea importante atender todo lo que este proyecto se propone, sino por las condiciones objetivas, tanto materiales como de gobernanza y de administración pública que la experiencia histórica nos muestra. De ahí la sospecha inevitable, pero sobre todo la preocupación real de que estas políticas públicas, tarde o temprano, se abandericen políticamente y que, de alguna manera, todo lo sólido se desvanezca en el aire. Su contenido, su accionar, sus metas y objetivos se queden flotando en el limbo burocrático.

Y, no menos importante, el proyecto 1556 no considera en propiedad, aspectos básicos de procesos administrativos tales como financiación, reglamentos, fiscalización, procedimientos de trámites de documentos, otorgación de fondos y becas, criterios de selección del personal de trabajo, mecanismos para hacer valer la ley, entre otros aspectos administrativos en los que gravita la puesta en marcha de la revitalización de Santurce, su hoja de ruta, el empoderamiento de sus integrantes y la transparencia de sus procesos estatutarios. Razones éstas por las cuales, en gran medida, aquellas leyes de revitalización y desarrollo que deroga y enmienda este proyecto, terminaron en letra muerta.

La virtud y falla de este proyecto, a nuestro modo de ver, estriba en el hecho de su ambiciosa pretensión, pues procura articular en muy poco tiempo, un sinnúmero de asuntos de desarrollo social, económico y cultural de gran complejidad con poca o ninguna financiación y con un modelo de organización impreciso.

Se parte de la premisa correcta de que la estructura organizativa y operacional sea la de una Mesa Multisectorial que tendría la responsabilidad de poner en marcha  un Plan Integral de acción  con independencia de criterios, sin intermediarios políticos, con capacidad para emitir certificaciones legales, democrática y participativa de todos los sectores, tanto comunitarios, como de comerciantes, propietarios, residentes, artistas, agencias gubernamentales, organizaciones culturales, educativas, cívicas y de servicios entre otras.

Es decir, esta Mesa Multisectorial estaría compuesta de no menos de veinte a veinticinco  organizaciones, de entes individuales, comunitarios e institucionales. Este hecho ya de por sí, apunta a una estructura francamente inmanejable y quizá incluso ingobernable, toda vez que la diversidad de intereses, agendas, así como  de serias responsabilidades en el manejo de fondos municipales, estatales y federales que tendrán sus miembros, requeriría un alto grado de competencia, disponibilidad de tiempo, compromiso a largo plazo y de absoluta transparencia en todos estos menesteres.

Una estructura organizativa como ésta no es meramente un grupo de ciudadanos bien intencionados que se reúnen una vez al mes en algún salón para discutir sobre los planes para el desarrollo urbano, social, cultural y económico de una ciudad medio en ruinas, con miles de viviendas desocupadas o abandonadas, con una enorme población de envejecientes viviendo bajo el nivel de pobreza extrema, con serios problemas de seguridad, de salud, de transporte público, de iluminación, de calles y aceras adecuadas, sin hablar de los problemas propios de las barriadas y  comunidades especiales y muy en particular de la inminente  especulación inmobiliaria. Asuntos éstos  que tienen que ver directamente con el trabajo propiamente de la Mesa Multisectorial, con la estructura organizacional, con las condiciones de ubicación física, económica, de recursos humanos, de contratación, de posible doble representación, de coordinación interagencial y, sobre todo, de la fuerza legal necesaria para implantar estas políticas públicas.

Dijimos que la virtud y la falla este proyecto de ley residen esencialmente en su pretensión de poder articular un Plan Integral con estas características de complejidad. Dijimos que la estructura organizativa de la Mesa Multisectorial  debe ser independiente, democrática, participativa e integrada por todos los sectores de interés. Y es precisamente esa jerarquía horizontal la que podría representar un enorme reto dadas las condiciones objetivas actuales del gobierno, tanto estructurales como de financiación. Pues la horizontalidad en este tipo de organización, requiere un alto nivel de madurez y educación organizativa y de  consenso en áreas que afectan intereses particulares de cada entidad.  No obstante también reconocemos que el Proyecto de Ley 1556 es lo mejor que tenemos por ahora para adelantar este importante proyecto de revitalización de Santurce.

Retomando pues las preocupaciones planteadas, proponemos que se haga un acercamiento a modelos participativos que han sido exitosos como los de Agenda Ciudadana, Proyecto Enlace del Caño Marín Peña, Ley de Comunidades Especiales, entre otras, con el fin de recoger de sus prácticas organizativas aquellas experiencias y acciones comunes acordes con el  modelo multisectorial propuesto.

Por otro lado, queremos sugerir la idea de que se incluya en al proyecto un cronograma que nos permita  trabajar primero con una hoja de ruta a base de fases o etapas a pequeña y mediana escala. Por ejemplo, si tomamos del proyecto  el macro, digamos, cinco asuntos medulares y sus derivados tales como:

  1. Organigrama funcional
  2. Ruinas
  3. Comunidades
  4. Peatón
  5. Arte y Cultura

Y lo aplicamos primero a un micro, a un área o zona acotada, que sea manejable para lograr objetivos a corto y mediano plazo en el que se puedan ver resultados tangibles, medibles, con una financiación viable, rendición de cuentas, empoderamiento ciudadano, fuerza de ley aplicada y, sobre todo, transparencia en los procesos. Nos permitiría poner a prueba muchos de los aspectos substanciales de esta legislación que, a base de esa experiencia, se irían mejorando y ampliando su radio de acción a otras zonas. La cuestión de por dónde empezar, aunque importante, no es estrictamente esencial ya que virtualmente cualquier zona confronta los mismos problemas: edificios y viviendas abandonadas, aceras inseguras, transportación pública, iluminación y seguridad deficiente y necesidad de generar vida peatonal a través de actividades sociales, artísticas y culturales en las que siempre se promueve el comercio. Este modelo de acción nos va a decir qué funciona y qué no funciona en un lapso de tiempo prudente. Y va a medir la capacidad, compromiso y resiliencia de los miembros del grupo de trabajo y de la voluntad política del  gobierno.

Estamos claros que no puede haber revitalización urbana entre ruinas, escombros, aceras intransitables y calles muertas. Si en la zona piloto, por ejemplo, el grupo de trabajo identifica un edificio abandonado y el municipio no lo expropia pues ya sabemos que la ley es letra muerta. O si se diseña un sistema de transportación multimodal para las avenidas Ponce de León y Fernández Juncos y se queda revolviéndose en la mesa de diseño, pues ya sabemos que la ley es letra muerta. Si la carrera de obstáculos que son las aceras de Santurce no se repara en un tiempo razonable, pues ya sabemos que la ley es letra muerta. Si para abrir y operar negocios en esa zona, las exenciones, subvenciones y demás beneficios cobijados por la ley terminan en el trapiche de la permisología, pues ya sabemos que la ley es letra muerta.  En definitiva, si acotamos una zona de tres o cuatro kilómetros para comenzar los trabajos de revitalización podemos medir exactamente las posibilidades reales de esta legislación.

Es por ello que entendemos la necesidad de que el Proyecto del Senado 1556 incluya un cronograma y una hoja de ruta por etapas de tiempo y espacio, que deben venir acompañadas por un presupuesto operacional o seed money para cada fase. Completada debidamente  la primera etapa, se pasa a la próxima y así sucesivamente, vamos sembrando poco a poco con un plan maestro, la revitalización de Santurce.

Para concluir, hay varios asuntos que se  deben definir mejor, algunos de estos son: los límites del Distrito de las Artes, de las Zonas Especiales; los criterios de elegibilidad de las organizaciones que habrán de integrar la Mesa Multisectorial y La Junta Integrada de Servicios; cuál sería su fuerza de ley, si habrá remuneración por el trabajo, si acepta personas en su carácter individual; los criterios para acceder al Fondo de Becas y Subvenciones estatales y municipales; el papel de la comunidades especiales; qué hacer con los edificios y viviendas una vez expropiadas; cuál sería la injerencia del Municipio de San Juan, si es o no parte de la estructura organizativa; cómo y quiénes van a financiar los proyectos de desarrollo urbano; quienes se encargarán de la planificación, construcción o remodelación de viviendas para evitar el gentrification o para promoverlo en un área específica; cómo esto afectaría el valor de la propiedad y el costo de vida en la zona; cuáles otras empresas que no sean las creativas están incluidas en el diseño organizacional; cuál sería la figura jurídica que más independencia permite y protege de los vaivenes políticos; quiénes prepararán las propuestas e informes y manejarán los fondos federales del Land Bank, los fondos municipales para las Becas y los fondos estatales para el financiamiento de toda esta mega operación, pues lógicamente necesitará un presupuesto operacional.  Estas son algunas de las preguntas que entendemos el proyecto de ley 1556 debe contestar en algunos casos y definir en otros.

Por último, como dijimos al comienzo de esta ponencia, la Corporación del Centro de Bellas Artes de Puerto Rico, apoya en principio este proyecto de ley pues creemos que es una iniciativa necesaria y urgente el que se atienda el deterioro de Santurce. No obstante, entendemos que aún  falta trabajo por hacer. Igualmente insistimos en que se considere nuestra propuesta de crecimiento por fases a pequeña escala como modelo de desarrollo viable, visible, más armónico y cónsono con nuestra realidad socio económica.

Gracias por la oportunidad brindada

 

 

 

Ricardo Cobián Figeroux Ph.D.

Gerente General

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